En la actualidad, manejar clientes difíciles de manera profesional es una habilidad imprescindible para cualquier rol orientado al servicio. Una gestión adecuada no solo mejora la experiencia del cliente, sino que también protege la reputación de la empresa y reduce el estrés del personal. Este curso ofrece herramientas prácticas para que los participantes enfrenten estas interacciones de forma constructiva, contribuyendo a relaciones laborales más efectivas y sostenibles.